Puerto  Vallarta es una ciudad de colores y no precisamente por ser un destino multicultural y amigable con el segmento LGBT, sino por su prodigiosa naturaleza. El azul y el verde se ostentan como los colores predominantes en el medio ambiente que rodea a la ciudad.

¿Quién no disfruta de estas tonalidades en su forma más viva y pura? Basta con echar un vistazo ahí afuera para embelesarse con ese contraste que se genera entre el océano y la montaña, elementos que, además de inigualable belleza, le brindan una riqueza natural incalculable a la región.

El clima tropical y la privilegiada ubicación geográfica de Puerto Vallarta le proporcionan una increíble biodiversidad. Hablando de la vegetación, la selva vallartense es refugio de múltiples especies, muchas de las cuales sobresalen por sus brillantes colores, tal como lo hace el árbol Primavera con su intenso amarillo. Una gran variedad de palmas y árboles frutales se erigen en casi en cualquier parte de la ciudad o de la montaña, muestra inequívoca de un paraíso tropical.

Si te internas un poco en la montaña, ya sea hacia la parte sur, hacia el oriente o junto a los ríos y arroyos, ingresarás en un mundo diferente, con vistas increíbles y los sonidos y aromas de la selva virgen.

La montaña de Puerto Vallarta es el hogar de una especie que, hasta el momento, no se ha localizado en ninguna otra parte del mundo; se trata de la Magnolia vallartensis, especie que también puedes apreciar en el Jardín Botánico de Vallarta, un sitio asentado en la zona de transición entre la selva y el bosque y donde, además, encontrarás numerosos espacios dedicados a especies de la región y de diversas partes del mundo, entre orquídeas, rododendros, cactus, agaves y demás.

El verano está a punto de aterrizar en Puerto Vallarta; con su llegada, ¡la vegetación y sus colores cobrarán más vida que nunca!